Escenarios económicos para Costa Rica: qué esperar en crecimiento, inflación y mercado cambiario
- El país entra en una etapa de crecimiento moderado, pero estable
(San José, 12 de febrero de 2026). La primera sesión 2026 del Foro de Economía & Finanzas abordó el panorama de la economía costarricense y global con foco en los determinantes que marcan el 2026: crecimiento, condiciones financieras, inflación y mercado cambiario, bajo un entorno internacional dominado por alta incertidumbre.
La exposición estuvo a cargo de José Luis Arce, Director FCS | Análisis & Estrategia, con una lectura orientada a apoyar decisiones empresariales mediante el análisis de datos y dinámicas macroeconómicas.
Panorama global e inflación: incertidumbre y presiones a la baja
El entorno internacional se caracteriza por un aumento de la incertidumbre asociada a políticas económicas, tensiones geopolíticas y ajustes en los principales mercados. Este contexto tiende a ralentizar decisiones de inversión y a moderar el crecimiento global, con un impacto directo sobre economías pequeñas y abiertas como la costarricense.
En paralelo, los precios internacionales de materias primas clave para Costa Rica, en particular petróleo y alimentos, muestran estabilidad o caídas. Este comportamiento sostiene un escenario de inflación doméstica baja por factores externos, sin señales de debilitamiento de la demanda interna ni de contracción del consumo.
Ritmo esperado | (escala cualitativa)
Crecimiento global ████░░ (moderado a menor)
Crecimiento EE. UU. ███░░░ (desaceleración)
Inflación en Costa Rica ██░░░░ (muy baja)
Tasas de interés (CR) █████░ (estables)
Sector externo y tipo de cambio: equilibrio con fuerzas estructurales
La transformación del sector externo durante la última década ha reducido de forma significativa los desequilibrios externos del país. El crecimiento de exportaciones de bienes y servicios, en especial desde zonas francas, permitió un cierre progresivo de la brecha entre exportaciones e importaciones y un fortalecimiento de la posición externa.
Este cambio estructural incide de manera directa en el mercado cambiario, que opera bajo condiciones de mayor estabilidad. En este contexto, el tipo de cambio se ubica en una zona cercana a su nivel de equilibrio, estimada entre ₡495 y ₡505 por dólar, con presiones estructurales que favorecen la estabilidad en ausencia de choques externos relevantes.
Semáforo económico 2026- Indicadores clave
| Variable clave | Señal 2026 | Principales implicaciones |
| Crecimiento económico | 🟡 | Desaceleración por menor dinamismo exportador |
| Inflación | 🟢 | Baja por estabilidad o caída de precios internacionales |
| Tipo de cambio | 🟢 | Zona de equilibrio entre ₡495 y ₡505 por dólar |
| Tasas de interés | 🟡 | Escaso margen para reducciones sostenidas |
| Crédito | 🟢 | Expansión moderada, con mayor peso en dólares |
Tasas, política fiscal y condiciones financieras
Las condiciones financieras muestran un alto grado de continuidad frente a años recientes. La política monetaria se mantiene cercana a una posición neutral, con escaso margen para reducciones sostenidas en las tasas de interés, debido a un crecimiento económico cercano al potencial y expectativas de inflación positivas y ancladas.
En el ámbito fiscal, el déficit se mantiene en niveles moderados frente a periodos previos, aunque la reducción de la deuda pública enfrenta restricciones estructurales. Tasas reales más elevadas a nivel global, superávits primarios inferiores a los previstos y un crecimiento económico moderado limitan la velocidad de ajuste, sin generar presiones inmediatas sobre las tasas internas.
Crecimiento económico: normalización tras un ciclo de expansión
La economía costarricense cerró 2025 con un crecimiento cercano a 4%–4,5%, impulsado por un desempeño excepcional del régimen especial y una recuperación gradual del régimen definitivo.
Para 2026 se proyecta un crecimiento de entre 3% y 3,5%, explicado principalmente por una menor contribución del sector exportador, mientras la demanda interna mantiene un ritmo estable.
La sesión concluyó con un llamado a interpretar el entorno económico con criterio técnico y visión de mediano plazo. En un contexto de estabilidad macroeconómica, pero con menor impulso externo, la toma de decisiones empresariales requiere atención a los cambios en el ciclo económico, gestión de riesgos y adaptación estratégica ante un escenario global más incierto.

