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Empresa privada y sostenibilidad: motores para el desarrollo de la región

María Gómez Tristán

Socia de Sostenibilidad

Deloitte 

San José, 24 de mayo de 2022. La población de América Central y República Dominicana ha crecido un 34,7% en las últimas dos décadas y para el año 2020, la población llegó a 59,6 millones de habitantes; 15 millones más de personas que al año 2000.  Según datos del Banco Mundial (2021), la pandemia por Covid-19 ha generado una contracción económica regional de un 6,7% en promedio, donde la expectativa de crecimiento del 3%, no va a aplacar el rezago directo e indirecto que vino a generar esta pandemia.

Adicionalmente, la contracción está generando un avance muy paulatino en la consecución de las metas establecidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y sus indicadores ambientales y sociales. Según la Cepal, existe un retroceso de 10 años en el PIB de América Latina por efecto del Covid, con la aparición de 45 millones de nuevos pobres en la región. Esta situación sumada a los efectos negativos el cambio climático, generan una presión importante en la región en términos de desarrollo humano y sostenible; adicionando la significativa disparidad entre la inversión social per cápita actual entre los distintos países de la región.

El último Informe del Estado de la Nación señala que se continúan utilizando, de manera insostenible, los recursos naturales en nuestros países, pese a que se han venido dando esfuerzos por ampliar las áreas naturales protegidas y se han dado significativas inversiones en energías renovables. Sin embargo, la ubicación geográfica de América Central y República Dominicana, el uso insostenible del patrimonio natural y la más recurrente variabilidad climática con sus afectaciones asociadas como lo son las inundaciones, estrés hídrico, afectación en la seguridad alimentaria, migraciones, se ven reflejados en el déficit ecológico actual de la región.

Situación actual

En muchos de nuestros países centroamericanos, la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no es una prioridad, se considera como un gasto, y los CxO no brindan importancia a los riesgos de índole climático considerando los altos costos de transformación o dificultad para medición del impacto ambiental, en contraparte con el 89% de ejecutivos que acepta y conoce la crisis ambiental mundial (Estudio Deloitte, 2022).  Sin embargo, la aceptación e implementación de RSE en la región va en aumento, pues para el año 2015, existían 600 empresas desarrollando temas de RSE, mientras que para el año 2020, la Integración Centroamericana por la Responsabilidad Empresarial (INTEGRARSE) registra más de 900 empresas trabajando en estos temas.

Por otra parte, las tendencias de consumo a nivel global están cambiando, significativamente,  existen alrededor de 1800 leyes y políticas relacionadas con el cambio climático y ambiente  y hay 197 países signatarios del Acuerdo de París (Deloitte, 2022). Los articuladores de sostenibilidad de mayor relevancia incluyen los consumidores, reguladores y los inversionistas con expectativas, cada vez más claras, hacia un planeta más equilibrado. Ejemplo de esto:

  • Los consumidores a nivel global están cada vez más interesados y dispuestos a modificar sus hábitos de consumo para reducir el impacto ambiental.
  • Los reguladores a nivel internacional están dispuestos a incentivar reglas más estrictas para reducir las emisiones de vehículos de carga. Ejemplos como: ser cero emisiones para el 2050 (Inglaterra), ser carbono neutral para el 2050 (Korea del Sur y Japón).
  • Las organizaciones requieren integrar, identificar y gestionar dentro de sus temas estratégicos, operativos, financieros y reportes al cambio climático- sostenibilidad para garantizar la continuidad en el tiempo. Los inversionistas consideran los fondos sostenibles relevantes, generando un crecimiento de un 17,6% entre el año 2019 y los primeros nueve meses del año 2020 (Estudio de Deloitte, 2022).

Plan de acción empresarial

Las empresas que quisieran incluir temas de RSE en su ADN deberían empezar por entender y definir el valor que quieren generar, donde preguntas como: qué están haciendo, cómo lo están haciendo, adónde quieren estar y cómo quieren llegar, se convierten imperativas.

Se debe establecer una hoja de ruta considerando objetivos de la estrategia alineados a los objetivos estratégicos, al tipo de negocio y al impacto que la organización quiere generar a partir de la implementación de una estrategia de negocio que incorpore temas de RSE; y los tomadores de decisión deben estar comprometidos con los aspectos sociales, económicos y ambientales sobre los cuales la organización quiere trabajar, desarrollar y generar valor.

El establecimiento de objetivos claros, concretos, medibles, donde se alinean planes de acción con indicadores de medición, incorporando a colaboradores que sean los responsables de brindar seguimiento a nivel interno o externo de las organizaciones, corresponde con aspectos necesarios para incluir estrategias de sostenibilidad dentro de las organizaciones.

El desarrollo e implementación de una comunicación interna eficiente, la puesta en marcha de un plan de capacitación periódica, así como, la definición de metas congruentes con la estrategia de negocio se vuelven herramientas de gestión correctas para lograr que las estrategias perduren en el tiempo. Se recomienda un entendimiento económico, social y educativo del entorno directo e indirecto donde están emplazadas las distintas organizaciones, para lograr un sentido de pertenencia entre los grupos de interés incluyendo colaboradores.

Es a partir del contexto actual de pandemia, donde la salud y la necesidad de generar un bienestar entre los colaboradores se vuelve indispensable, y además, destaca la necesidad de asegurar que los colaboradores tengan un balance vida-trabajo y cuenten con entornos sanos y saludables.  Además, los consumidores quieren conocer la manera en que las organizaciones gestionan sus productos y servicios, considerando desde, las acciones en bienestar personal hasta la protección de recursos hídricos como medio para asegurar la continuidad del negocio y transparencia de sus procesos y acciones en RSE.

Lograr un desarrollo sostenible en el tiempo, que logre generar decrecimiento de la pobreza extrema, mejores condiciones de vida entre los habitantes, oportunidades de desarrollo, educación, seguridad ciudadana, empleo, condiciones salariales justas, es responsabilidad de los distintos actores sociales, incluyendo a la empresa privada como motor económico. La reactivación económica a través del impulso de educación y el emprendimiento incorporando iniciativas de empresa privada alineadas a temas ambientales y sociales son un pilar necesario para nuestras comunidades.

Referencias

Sectores y empresas frente al Covid-19: emergencia y reactivación, CEPAL.

Datos del Banco Mundial, 2022.

Red INTEGRARSE, 2022.

Estado de la Nación, 2022.

Deloitte, 2022.

Estado de la Nacion