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La disrupción en la relación colaborador–empleador: Si no somos una familia ¿qué somos?

Lucía Muñoz

Socia Líder en Capital Humano

Deloitte Spanish Latin America

Los últimos informes de Tendencias de Capital Humano de Deloitte han explorado la transformación del rol de las organizaciones desde empresas con un foco netamente comercial a la inclusión y profunda conjunción de aspectos sociales como parte de su propósito. El informe de Tendencias de 2019 ahondaba en el término empresa social, respondiendo a una nueva realidad en la que las organizaciones comenzaban a ser juzgadas por su ecosistema, cada vez más, en función de su relación con sus trabajadores, sus clientes y sus comunidades.

La expectativa con relación al papel que las organizaciones deben tener en el cuidado de sus variados grupos de interés, continuó en aumento, pero no anticipábamos que la pandemia generaría una disrupción tan profunda en la relación de la organización con su principal actor clave: los trabajadores.

Es así como, desde inicios de la pandemia, el foco estuvo puesto en el rol que la organización debería cumplir para proteger física, emocional y económicamente a sus trabajadores, y en la medida que los movimientos sociales, económicos y de salud pública exigían una acción rápida, decisiva y consecuente de la organización, el compromiso de las organizaciones con los principios de la empresa social se vio profundamente cuestionado.

Pese a los ejemplos positivos de empresas sociales que han generado un impacto durante COVID-19, los trabajadores siguen cuestionando si las empresas están haciendo lo suficiente. En el estudio de Millennials de Deloitte 2021, siete de cada diez millennials manifestaron que las empresas se centran en sus propias agendas, en lugar de tener en cuenta a la sociedad en general, y menos de la mitad (47%) cree que las empresas tienen un impacto positivo en la sociedad.

A medida que las organizaciones reconocen lo crucial de la relación con sus trabajadores para el éxito de la empresa, se enfrentan a la urgente necesidad de considerar detenidamente cómo gestionan esa relación. Comprender las innumerables maneras en que trabajadores y empleadores pueden conectar es de vital importancia para los líderes que buscan liberar el potencial de su fuerza laboral y prosperar en un futuro incierto.

Si no somos una familia, ¿qué somos?

El informe especial de Tendencias de Capital Humano 2021 explora una serie de posibles respuestas a la pregunta central: ¿Cómo podría evolucionar la relación colaborador-empleador para hacer frente a las oportunidades y los retos del mundo post COVID-19?

Nos encontremos en un momento de reflexión. Los trabajadores se encuentran replanteándose desde para quién quieren trabajar -el 40% de la fuerza laboral global está considerando renunciar a su trabajo este año- hasta el papel que esperan que desempeñen los empleadores para apoyar su propósito y sus valores. Del mismo modo, las organizaciones están contemplando su papel en la sociedad y la relación con sus trabajadores: algunas buscando involucrarse, mientras otras, son más esquivas.

Mirando hacia el futuro en la relación organización-trabajador, es esencial levantar la vista de las preocupaciones tácticas y las presiones de la supervivencia a corto plazo para considerar prioridades más amplias y un marco temporal más largo. El informe especial de Tendencias de Capital Humano de Deloitte explora cómo cultivar una relación productiva con los colaboradores, teniendo en cuenta algo más que la cuestión inmediata de cuánta flexibilidad conviene ofrecer. En ese sentido, definir cómo hacer para que los trabajadores vuelvan al lugar de trabajo no es lo mismo que crear una estrategia sostenible para la fuerza laboral. Construir una relación colaborador-empleador que permita a una organización prosperar depende en primer lugar de una visión clara y convincente para diferenciar esa relación y mantenerla.

No hay una única respuesta a cómo las organizaciones tienen que enfrentar estos temas, pero comenzar a trabajar en dimensiones clave como son el liderazgo, la pertenencia, el empoderamiento y la reestructuración del trabajo, se vuelve clave. En un mundo impredecible, la capacidad de desarrollar estrategias en cada una de estas dimensiones con el objetivo de generar la mejor conexión entre la organización y los trabajadores, posicionará a ambos para prosperar en fut

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