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¿Cómo las empresas pueden replantear los resultados y planificar la recuperación de COVID-19?

San José, 7 de abril del 2020. En lo que puede describirse como un evento de “cisne negro”, las empresas de todo el mundo están aceptando el impacto que el coronavirus (COVID-19) está teniendo en sus negocios. Aunque los riesgos son considerables, la crisis también revela áreas en las que las empresas pueden desarrollar su capacidad de recuperación y replantear los resultados.

Mientras las empresas mundiales se enfrentan a un evento de “cisne negro”, ahora es el momento de centrarse en las cinco prioridades clave, identificadas por EY, que pueden ayudar a replantear los resultados.

En 2007, Nassim Nicholas Taleb — un profesor de finanzas, escritor y ex trader de Wall Street — escribió un libro sobre lo que denominó los acontecimientos de “cisne negro”, eventos imposibles de predecir debido a su extrema rareza pero que tienen consecuencias catastróficas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a COVID-19 una emergencia de salud pública de escala internacional que se ha convertido en un acontecimiento de “cisne negro”, una tragedia humana que afecta a gobiernos y empresas por igual con una disrupción y riesgos sin precedentes.

Cinco formas de reducir el impacto de COVID-19

1. Priorizar la seguridad de las personas y el compromiso continuo

Garantizar la seguridad y el bienestar de los empleados en el lugar de trabajo es esencial. Por lo que abordar sus preocupaciones de manera abierta y transparente contribuirá en gran medida a involucrarlos y a asegurar la continuidad del negocio.

Uno de los ajustes que las empresas tienen que hacer es iniciar o ampliar los acuerdos de trabajo flexible y otras políticas que permitan a las personas trabajar a distancia y de forma segura. En los casos en que no es posible el teletrabajo o los acuerdos de trabajo flexible es importante proporcionar medidas de protección contra las infecciones. Así como producir comunicaciones regulares que se alineen con las políticas actuales del gobierno y las autoridades de salud.

2. Reformular la estrategia para la continuidad del negocio

Es probable que la mayoría de las empresas experimenten una importante disrupción en sus operaciones habituales y que se enfrenten a un rendimiento inferior a lo largo de la duración de la crisis de COVID-19.

Para ayudar a abordar estos desafíos, las empresas querrán:

  • Evaluar la liquidez a corto plazo.
  • Evaluar los riesgos financieros y operacionales y responder rápidamente.
  • Considerar opciones alternativas de la cadena de suministros.
  • Determinar cómo la crisis de COVID-19 afecta a los presupuestos y planes de negocio.

3. Comunicarse con los stakeholders pertinentes

Es necesario que las comunicaciones sean claras, transparentes y oportunas cuando se cree una plataforma para replantear el negocio y asegurar el apoyo continuo de los clientes, empleados, proveedores, acreedores, inversores y autoridades reguladoras.

  • Mantener a los clientes informados de cualquier impacto en la entrega de productos, servicios o si las obligaciones contractuales no pueden cumplirse como resultado de la disrupción.
  • Empleados. Establecer planes de comunicación que equilibren la precaución y el mantenimiento de una mentalidad de negocios como de costumbre.
  • Proveedores. Mantener contacto regular con los proveedores con respecto a su capacidad para suministrar, planes de recuperación para así considerar oportunamente opciones alternativas de la cadena de suministros.
  • Acreedores e inversores. Revisar los términos y condiciones de los contratos de préstamo para identificar deudas sensibles y evitar incumplimientos.
  • Gobierno y reguladores. Consultar con sus equipos jurídicos para obtener asesoramiento sobre las posibles responsabilidades.

4. Maximizar el uso de las políticas de apoyo del gobierno

Las empresas deben vigilar las oportunidades de apoyo del gobierno y las organizaciones de todo el país y la forma en que pueden servir mejor a las circunstancias individuales de su organización. Es importante señalar que el apoyo gubernamental puede diferir según la jurisdicción y el sector. Las empresas tendrán que identificar y comprender cada oferta de apoyo y determinar cuáles son las mejores para su organización.

5. Construir la resiliencia en preparación para la nueva normalidad

Una vez que las empresas hayan solidificado estrategias basadas en pruebas de estrés y hayan comunicado cualquier nueva dirección a los stakeholders, tendrán que ejecutarlas sobre la base de planes revisados, vigilando al mismo tiempo lo que sigue siendo una situación fluida.

Una vez controlado el brote de COVID-19, las empresas querrán revisar y renovar los planes de continuidad de negocio y considerar la posibilidad de establecer nuevas directrices internas basadas en las lecciones aprendidas, así como planes de contingencia sólidos para crear resistencia y responder mejor a futuras crisis.

 

Planificar la recuperación ahora, no más tarde

Aunque hay lecciones que aprender después de los hechos, las empresas deben tomar decisiones durante la crisis teniendo en cuenta la recuperación.

A largo plazo, las empresas tendrán que considerar la solidez de su negocio, su equipo directivo y sus iniciativas para hacer frente a la crisis. También será importante considerar y reajustar los supuestos empresariales que sustentan la cadena de suministro y otras concentraciones a las que muchas empresas han estado expuestas a lo largo del tiempo.

Le invitamos a leer el estudio completo aquí.